Asociación


LA ASOCIACIÓN CULTURAL INSTITUTO OBRERO


Gabriel Benavides Escrivá

Víctor Benavides Escrivá

Laura Pérez Montanyes



La ACIO, es una organización privada sin ánimo de lucro que se inició en Valencia en el año 1986 y que, tras la celebración de las bodas de oro de los Institutos Obreros, formalizó sus estatutos en el año 1987. La Institución nació con la finalidad de recuperar y reivindicar la memoria del proyecto educativo, lo que se ha conseguido a fecha de hoy, durante 30 años de actividades ininterrumpidas.

Adelantada a la práctica actual del movimiento por la recuperación de la memoria, por lo tanto, antes de tomar fuerza el movimiento memorialista, sus socios tomaron conciencia de la necesidad de dejar constancia para la historia de la experiencia educativa que los formó en valores y que fue el trampolín de sus vidas, aún con el hándicap del franquismo.

Cronológicamente han ido sucediéndose Juntas directivas variando la presidencia que, en un principio, fue asumida por antiguos alumnos y en la actualidad por sus descendientes, amigos y simpatizantes. Con el cambio de siglo se inicia una nueva etapa que ha dado mayor visibilidad a la organización.

El exalumno Luis Llopis Sapiña en ocasión del cincuentenario del IO escribió: “el tener acceso a la institución significó que pudiéramos adentrarnos en el mundo mágico de la Ciencia y, en consecuencia, desterrar de nuestras mentes las brumas de la ignorancia, lo que conllevaba el que nos sintiéramos realizados como hombres libres” (BIO, 1991). El vicepresidente de la Diputación de Valencia, el señor José Amador dijo sobre el colectivo del IO: “Ustedes han sido la primera semilla de libertad en España” (BIO, 1992).


LOS INICIOS

Cuando finalizó la Guerra Civil el alumnado estaba disperso. Algunos fueron internados en los campos de concentración del sur de Francia y otros en campos de exterminio alemanes. Otros se fueron a Rusia y, cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, muchos de ellos continuaron en esos países o se exiliaron a Suramérica. Mientras, en la España de Franco, la mayoría de los que fueron estudiantes obreros sucumbieron al exilio interior para sobrevivir Los que fallecieron a causa del conflicto bélico, por defender las libertades, son motivo de orgullo y de homenaje perpetuo por parte de la ACIO. Otros cumplieron injustas penas de cárcel.

Como un flujo natural, que busca el cauce en su inercia, poco a poco las amistades iniciadas en el IO hicieron que los estudiantes tuvieran la necesidad de frecuentarse, sobre todo entre los que tenían afinidad política o sindical, una vez superados los primeros años de la dictadura. Aunque también algunos de ellos continuaron viéndose clandestinamente, a partir de abril de 1939. Estudiantes que mantuvieron en el fragor del franquismo, su añoranza por la Segunda República, que quería construir una sociedad nueva, que aboliera los privilegios y las injusticias, económicas y culturales poniendo la educación al alcance de los pueblos.

Los grupos de afinidad, mantenían contacto con otros compañeros, ya sea por vínculos familiares o amigos comunes. Así fue pasando el tiempo hasta que, el verano de 1975, Ricardo García Cidoncha organizó una comida, en la zona residencial de La Cañada en Valencia, donde acudieron acompañados de sus cónyuges, cerca de 30 exalumnos, hombres y mujeres que llevaban al IO en su corazón, como nos comentó hace unos días Emilio Monzó  “el Instituto Obrero, es un sentimiento”.

A esa reunión “acudió el que había sido uno de los directores y profesor de francés, Eugenio García Lomas” (Escrivá, 2008, p. 135). Por ese tiempo surgió la idea de ir reuniéndose con periodicidad, lo que ocurrió en determinadas ocasiones en algunos locales públicos, como el bar Zenit, Baleares, Botánico o en casas particulares, como la de Francisco Ramírez Izquierdo, el cuidador de las Rocas del Corpus. Pasado el tiempo, Miguel Boch Martínez, escribió sus recuerdos de cómo surgió la conmemoración del 50 aniversario: contactando telefónicamente, llamando a las compañeras y compañeros cuyos “nombres recordaba” (Escrivá, 2008, p. 145). Después de varias gestiones y reuniones se organizó una comisión de antiguos alumnos, donde se encontraban: Juan Cots Navarro, Ricardo García, Juan Vicente Más Quiles, Juan Gil Edo y Miquel Bosch. En febrero del año 1987, con ayuda de la Conselleria de Cultura de la Generatitat Valenciana, el Ayuntamiento y el Departament de Cultura de la Diputació de València, culminaron los actos conmemorativos del aniversario de la fundación del IO valenciano, al tiempo que se iniciaron las gestiones para legalizarse como Asociación.

Un conjunto de mujeres y hombres excepcionales que, a pesar de la guerra, el exilio y la represión, durante la Transición supieron trabajar por su reconocimiento y dignidad, así como por los ideales republicanos. Paralelamente el 12 de noviembre de 1989, los exalumnos de Sabadell, organizaron el Cincuentenario del Instituto Obrero de Segunda Enseñanza de su ciudad. La documentación sobre este acto se conserva en el Archivo Municipal de Sabadell, gracias a la donación de Luis Viaplana.


LA LEGALIZACIÓN

Días después de la celebración de las bodas de oro se tramita la documentación necesaria y se constituyen en Asociación, inscrita con el número 3.386 en el Registro.

Como Asociación de Antiguos Alumnos del Instituto Obrero de Valencia, los condiscípulos continúan celebrando año tras año reuniones y celebrando comidas anuales y, en el año 1988 inician un boletín informativo. En el número 2 de su órgano de expresión indican sus razones: “en nuestro empeño de crear un lazo de unión entre todos los antiguos alumnos” (BIO, 1988) y, dando cuenta de las actividades realizadas, incluyen un apartado con una relación de los 74 primeros socios (BIO, 1991).

Se realizan varias visitas institucionales: a la Generalitat, siendo atendidos por el presidente Joan Lerma, el día 12 de enero de 1993 (BIO, 1993); a la Diputación, recibidos por su vicepresidente José Amador Ramírez. También visitaron las Cortes Valencianas, donde fueron agasajados por su presidente Antonio García Miralles. El alcalde de Valencia Ricard Pérez Casado, obsequió con una medalla conmemorativa a cada exalumno (BIO, 1996) y posteriormente la alcaldesa Clementina Rodenas, les recibió, reconociendo su labor. Se diseñan placas de cerámica y llaveros conmemorativos, para los exalumnos, como recuerdo y obsequio institucional.

En el año 2003, la organización cambia el nombre a Cultural Instituto Obrero, para dar continuidad y la amplía a amigos y familiares, estableciendo su actuación en el ámbito territorial de la Comunidad Valenciana. Entre los fines de la Asociación, dicta el artículo 4 de sus estatutos, “están el promover, estimular y difundir la comunicación entre sus asociados. Manteniendo en ellos el espíritu fundamental del IO de Valencia”.

La Junta de gobierno queda constituida por: Manuel Zamorano Molina, presidente; Cristina Escrivà, vicepresidenta; Juan Gil Edo, secretario; José Escrivá, tesorero; Agustín Quiles Mantas, Emilio Monzó, Consuelo Moscardó Campos, José Soriano Mir y María Luisa Pérez Reyes, vocales (BIO, 2005). Sucesivamente la Junta se ha ido renovando estatutariamente y José Soriano y María Luisa Pérez pasaron a ser, respectivamente, quienes asumieron la presidencia en años posteriores.

En la actualidad la Junta de gobierno es: Cristina Escrivà, presidenta; Rafael Maestre Marín, secretario; Gabriel Benavides Escrivà, vicepresidente; Víctor Benavides Escrivá, tesorero; Ricard Camil Torres Fabra, Miquel Gómez Sahuquillo y Emilio Monzó, vocales.

María Luisa Pérez, primera mujer que ocupó el cargo como presidenta, en la actualidad es Presidenta honorifica y Teodulfo Lagunero, socio honorífico. El día 3 de agosto 2011 se recibió la tramitación favorable de la Agencia Tributaria sobre la categoría de la Asociación como entidad de carácter social.