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Conferencia

publicado a la‎(s)‎ 15 feb. 2018 1:53 por Cristina Escrivá Moscardó

CONFERENCIA SOBRE FUENTES ORALES E HISTORIA ORAL

Sílvia Musoles Ros
GIACIO

El día 8 de febrero asistimos a una conferencia sobre fuentes e historia oral en el Colegio Mayor Rector Peset de la Universidad de Valencia, organizada por la Asociación Cultural Instituto Obrero e impartida por el profesor de la Universidad de Valencia Ricard Camil Torres Fabra y por Cristina Escrivà Moscardó, directora del Grupo de Investigación de la Asociación Cultural Instituto Obrero. Ambos, además, son pioneros en la disciplina de la historia oral en el ámbito valenciano, al contar con una dilatada experiencia de más de 25 años en esta especialidad. En esta charla, inicialmente, estaba programada la presentación del libro “La historia oral en el nivel inicial. Recursos para construir una pedagogía de la pregunta”, donde la propia autora, Laura Benadiba, nos hablaría de su nuevo trabajo y del campo de la historia oral en general. Sin embargo, por problemas de salud no pudo asistir a la actividad.
La historiadora argentina Laura Benadiba es una pionera e innovadora en la historia oral. En este sentido, hace llegar los testimonios orales a otros colectivos no especializados, debido, en parte, a su trabajo como profesora en un colegio de primaria y secundaria. También utiliza las posibilidades que le ofrece este campo para conocer la voz de colectivos marginales, así como para realizar proyectos de entrevistas a niños, un trabajo totalmente novedoso al abordar en sus cortas memorias. Relacionado con esto, destacan otras publicaciones suyas como “Recursos metodológicos para enseñar Ciencias sociales. La historia oral, los jóvenes y el pasado” o “Historia Oral, relatos y memorias”.
Las fuentes orales se construyen a través de la memoria, un elemento fundamental para todas las sociedades, y es que, sin memoria, una sociedad está enferma. Además, es una técnica propia y útil para todas las ciencias sociales. Sin embargo, debemos reparar en que las fuentes orales no son mejores ni peores que las fuentes documentales, sino que se complementan. En ambas hay errores y elementos que todo historiador debe contrastar. Uno de ellos es la subjetividad. En el campo específico de las fuentes orales, la subjetividad es inherente al ser humano, por lo que cada persona se construye su propia realidad del pasado a través del presente. Así, sean engaños intencionados u omisiones que una persona hace de forma inconsciente de un pasado traumático, la labor del entrevistador es tratar este problema con naturalidad. Es decir, aceptar que la subjetividad es un elemento presente en cualquier entrevista y, a la hora de transcribirla, anotar el elemento personal del entrevistado. Por tanto, es importante establecer los límites entre el testimonio y la realidad del testimonio.
Esto se conecta con otro factor importante dentro de las fuentes orales, como es el de la documentación previa. Es lo que se conoce como trabajo de campo. Por tanto, conocer e investigar a la persona a la que se va a entrevistar es el primer paso que se debe seguir dentro de la metodología de la historia oral. Un segundo paso sería la elaboración de un guion o esquema semi estructurado de las preguntas a realizar, dejando siempre un margen en el que quepa la improvisación según transcurra cada entrevista. Tras todo este trabajo previo, debe realizarse la entrevista en cuestión, siempre guardándola mediante una grabadora. Posteriormente, y una vez se han contrastado todos los datos, se produce la labor de transcripción de la misma –bien sea manualmente o con programas específicos para ello–. Es importante, también, contar con copias y con una autorización firmada del entrevistado y su familia para que ésta tenga validez. Una vez realizada la transcripción, la fuente oral se convierte en historia oral cuando se contrasta, siendo una herramienta válida para cualquier trabajo de investigación, pudiéndose convertir en un artículo, un libro, una exposición o un documental.
Como en cualquier disciplina, al abordar y realizar historia oral también pueden generarse una serie de errores que, con la experiencia y la práctica, se pueden subsanar. Algunos de ellos y que se comentaron en la conferencia fueron, entre otros, evitar entrevistar a más de una persona a la vez, no realizar las entrevistas en la casa personal del entrevistado (ya que puede distraerse con elementos de su alrededor, como las fotografías de sus nietos o producirse la interferencia de sus familiares, por lo que la entrevista se contamina), ser irrespetuoso o no saber escuchar al entrevistado o no saber interpretar los silencios o gestos que se producen, elementos incorporados en las entrevistas y que también nos aportan información útil. En conclusión, la historia oral es una disciplina democrática, en el sentido de que cualquier persona, sea cual sea su educación, riqueza o posición social, puede participar en ella como elemento protagonista. Es una forma de que la historia adquiera un factor de cercanía, que la confiera verdad y autenticidad, elementos todos ellos que no se encuentran en el estudio de la historia desde las fuentes documentales. Por ello, es importante que desde las escuelas, los niños accedan a este tipo de testimonios, con el fin de conocer de cerca una historia más cotidiana y vista desde otra perspectiva a la que encuentran en los libros de texto. Así, aunque la historia oral ha evolucionado mucho desde que empezó a utilizarse, facilitando el trabajo de los historiadores, debe abrirse a otros sectores y colectivos, innovar y alejarse de los círculos exclusivamente académicos.







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